Eruditos con licencia para engañar

Hay eruditos en las ciencias como en filosofía ,pero hay otros que tienen licencia para engañar sin consentimiento. A menudo los vemos cada día en la televisión sacando pecho de un mega conocimiento de todo. Escuchamos sus  palabras extravagantes en sus tertulias a modo profesoral en la radio. Y para no descansar nos bombardean con comentarios que insinúan ser toda una maravilla por su exquisitez en la gramática. Para los de a pie y con algo de integridad son puros  demagogos amaestrados que andan presumiendo de una estirpe lírica que ni siquiera Cervantes o el Gabo se acercan a ella. Es el arte del camuflaje, donde el oyente es tratado como una basura mental que se atrae por la elegancia dialéctica y no por sentido común. 

Son como pavos reales que andan alardeando de su plumaje y majestuosidad. Te dicen metáforas como literatos. Engañan con palabrería barata y luego piden cacao para ser reelegidos . Y no se queda ahí la cosa ,también son tan atrevidos de insinuar que tienen poderes sobrenaturales. Como aquella mítica promesa de hacer ríos para construir puentes.

Posiblemente te habras dado cuenta que estos eruditos son muy allegados a tu vida. Y si no lo sabes ,te digo que acabo de describir a varios muchachos de la clase política de varios países. 

Como toda profesión, la política ha tenido que meter mano en las nuevas tendencias.  Ya no es con sus discursos televisivos o las peleas radiales lo que gana elecciones.  En esencia la nueva moda es llevar el mismo discurso a 140 caracteres.  Aunque les duela a ellos, nosotros tenemos que aguantarnos solo un clip de la cátedra inducida.

Con o sin el discursito de superioridad, han sido mucho los buscones que han metido mano en fondos públicos para menear sus bolsillos.
La barbarie política no puede estar pasando a vistas de ciudadanos entrampados en las bonitas palabras de un candidato.
Porque si hay algo seguro es que las buenas ideas no necesitan adornos ni pelucas para ser presentadas.

Entender el significado de la dignidad humana amerita que no seamos engañados con juegos de palabras que a la larga serán apuñaladas contra uno mismo.
Y es desde esa perspectiva que la política de los buenos discursos debe ser vista seriamente por los ciudadanos.

Han sembrado tradiciones burdas y sensatas,  pero no hay una tan peligrosa como la política barata con aires de  realeza. Si ,esa misma que vez en la televisión donde escándalos faranduleros son  más  importantes que  un déficit millonario o el estado del sistema educativo y sanitario.
  Y es que cuando no hay más palabras de domingo para disparar acuden a la bajeza del debate político.

Siempre habrán los amaestrados ilusos con alas de eruditos frustrados.
Peor que eso pueden ser aquellos que le creen el embeleco neuràlgico. Senadores,diputados y presidentes todos buscarán embarcarte en sus retahíla lingüística.  Porque es su naturaleza,  dominarte con sus discursos y mensajes de publicidad.  Y no es inmoral ni ilegal que lo hagan, pero lo que si es un descaro es que los de abajo opten por caer y no ir más allá del teatro político.
  La jaibería no es para cosas tan serias como el poder de elegir a los de arriba. Caer como esclavos de los amaestrados es ignorar y pervertir el derecho de votar.

Gran reto: Ser opción contra Trump y Hillary

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Gary Johnson y Jill Stein necesitan llegar al 15 % en encuestas para debatir con Trump y Clinton

Ante el fenómeno de Trump y la figura desgastada de Hillary Clinton, este año electoral representa el ahora o nunca para que un tercer partido genere una cantidad sustancial de votos para las elecciones presidenciales de Estados Unidos.  Aunque para muchos puede ser una sorpresa la verdad es que hay partidos minoritarios en este poderoso país.  Entre los más conocidos están el Partido Verde  y los libertarios. Lo que ha contribuido a su inefectividad electoral es que el sistema político les pone trabas y obstáculos con las exigencias y requisitos para aparecer en la papeleta de cada estado. Y eso sin hablar del bloqueo mediático contra ellos.   De hecho para que un candidato presidencial  pueda aparecer en debate televisado con Hillary y Trump necesitaría al menos promediar un 15 por ciento de intención de voto en las encuestas más respetada. Pero dado que hay un malestar con los principales pretendientes, ha sido notable el surgimiento de Gary Johnson en las encuestas. Johnson es un ex gobernador de Nuevo México quien es candidato presidencial por el Partido Libertario. En las últimas encuestas ha sacado entre 10 y 13 por ciento contra Trump y Clinton. De elevar a 15 por ciento su intención de voto podría treparse en la tarima grande. Para que tengan una idea en el 2012 este partido consiguió solamente el 1 por ciento de los votos.

Los libertarios y su prédica del libre mercado y libertad individual han visto un aumento sustancial en seguidores desde que Ron Paul sorprendiera a los medios con su desempeño en las primarias republicanas de 2012.  Aunque están  lejos de ser una amenaza para los dos partidos, no es menos cierto que en las próximas elecciones pueden superar el umbral del doble digito. Algo nunca antes visto desde  el fenómeno de Ross Perot en los 90, quien desinflo la candidatura de Bush padre ante Bill Clinton al obtener un 19 por ciento de votos   o como no olvidar el intento de Ralph Nader de atrapar votos de los demócratas en el 2000.  Sabemos que Johnson puede quitarle votos a Trump, pero igualmente lo puede hacer con los demócratas. Sus posturas liberales como legalización de la marihuana, y la no intervención militar en el extranjero pueden ser posiciones atractivas a muchos votantes de Bernie Sanders que no confían mucho en la ex primera dama.

Por primera vez en muchos anos los libertarios tienen la oportunidad dorada para hacerse sentir en una elección principal. Pero depende de cómo hagan sus estrategias para realmente ser decisivos ante dos candidatos con números negativos en popularidad.

La disfuncionalidad del Congreso sumado a la división notoria en el liderato republicano han contribuido a que muchos electores empiecen a ver a otras alternativas políticas. De ese descontento surge Trump y Sanders, dos muchachones que prometen revolución  y una agitación política en Washington. El multipartidismo es algo que ya en España ha dado de que hablar con la irrupción de nuevas fuerzas en el Parlamento  y ni hablar de los frentes y alianzas en América Latina. Hablar de esto  en Estados Unidos es quedarse en la ilusión.

Sabemos que competir en cobertura mediática con Trump es como tratar de ganarle una carrera a Usain Bolt. Pero no hay excusas en siglo 21 para llegar a la gente de a pie.  El cambio trascendental de hacer campanas ha cambiado sustancialmente y es a partir de las redes sociales que tanto el Partido Libertario y Verde han sumado seguidores. No digo que ellos ganaran una elección en las próximas dos o tres elecciones. Mas allá de ganar o perder  lo que es vital para la democracia es que ellos tengan una oportunidad de ser escuchados en un país saturado por el bipartidismo.

En noviembre de 2016 los partidos minoritarios tienen la hora cero para de una vez y por todas demostrarle al público estadounidense de que son tan viables y serios en sus propuestas como los rojos y azules que han gobernado por los últimos 100 años a la nación estadounidense.

Río Piedras, un cruel reflejo de la crisis

 

 

        

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Vista sobre el estado actual del Paseo de Diego. Foto: Osvaldo Osorio

Solamente basta con caminar por 3 minutos y veras decenas de establecimientos cerrados, vandalizados o simplemente abiertos como una invitación a los amigos de lo ajeno. Llegar al Paseo de Diego, es como entrar en una zona desierta que pretende ser un casco urbano. De ser la emblemática ciudad universitaria  de Puerto Rico ,Río Piedras se ha convertido en el fiel reflejo de la realidad económica del País.

Si quieres probar cuan demagogo y burocrático es el gobierno central, puedes escoger a la “ciudad universitaria” como evidencia innegable de las consecuencias que tienen el olvido y la inacción en una comunidad. Contrario a otros lugares, donde se regodean de promover por tal de venderles paquetes viajeros a los turistas. A la intemperie se quedan las comunidades de la zona, que al igual que los muchachos del G8 tienen que aguantar las promesas y soluciones mágicas de pretendientes al poder.

Sin caer en el discurso demagógico, es necesario comprender que hay un problema que trasciende las fronteras del Estado. Y es que en la población es cada día más palpable la percepción negativa que se tiene sobre el casco urbano de Río Piedras. Primero porque es muy fácil decir y abusar del discursito de la criminalidad o de la avaricia modista. Claro porque como no es igual comprar una pieza de ropa en las tiendas del caché, que hacerlo en los puestos locales que venden en el Paseo de Diego.

 

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El cierre de tiendas como Capri han empeorado la situación económica del Casco Urbano

 

Hay que ver los proyectos de revitalización que cada cuatrienio va y vienen como si alguna ley iría a transformar su realidad. Para sacar a Rio Piedras del estancamiento económico se necesita que los mismos vecinos y vecinas de sus comunidades se unan y entiendan que la autogestión puede servir más que miles de leyes que no han logrado recobrarle la vida al Casco. No pretendo derogarle la responsabilidad del municipio o el Gobierno. Insisto en que sea la propia comunidad quien se empodere de su patrimonio. Hoy Río Piedras lo pide a gritos, es tiempo de que la ciudad universitaria abandone las de ser el Patito Feo de San Juan. Mientras muchos intelectuales hacen vida en su entorno, en su alrededor hay un espacio muriéndose que clama por que algún valiente se vista de Quijote. Entonces solo así surgirá una verdadera revolución que pase de la sutileza de los libros a la buena obra de las acciones.

Entre la bayoya y el rifirrafe partidista no hay espacio para detenerse en el letargo de la espera. Río Piedras simboliza a muchos espacios de nuestra Isla que hoy lucen detenidos en el tiempo como si el reloj se hubiera detenido. Al ritmo político que navegamos  las cosas no lucen tan positivas para Puerto Rico, aunque no dudo que con un ritmo movido de los ciudadanos el juego sería diferente.

 

 

Bolivia y el dilema de la reelección

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De llegar a terminar su periodo de gobierno hasta 2020, Evo Morales se convertirá en el presidente con mas tiempo  al frente de Bolivia. (Foto: Getty Images)

¡Ay! Hablaron desde la elite, concentraron los discursos maniataron su propaganda y convencieron a los bolivianos de decirle No a Evo y su reelección.  Aun cuando el margen es estrecho, no hay dudas que hay un sentir de negación a la  no alternancia en el poder presidencial. Aquí más allá de ser el acostumbrado rifirrafe entre derecha e izquierda. Es la preocupación consciente y valida de que la presidencia se convierta más en una ocupación duradera hasta la jubilación.  Aunque Evo perdió electoralmente, aún queda por ver si tuvo una derrota política. Primeramente porque la oposición boliviana no ha mostrado unidad en colocar una estructura que pueda ser retante ante el oficialismo. Al contrario de la MUD en Venezuela, la derecha boliviana carece de elementos para buscar apoyo de sectores con algún descontento con el Gobierno.

Si bien la victoria del Sí, es la celebración de la oposición y los amantes de la alternancia. Evo pierde porque los escándalos de corrupción ya están pasando de ser una molestia a ser algo muy pesado para muchos bolivianos, y sumados a la campana exitosa de la oposición a  que la eternización del poder puede salir mal. Dos agentes fundamentales que marcan las razones del revés electoral del oficialismo.

Cuando ya Evo no podrá postularse de nuevo a la presidencia, su legado es evidente. La triplicación del PIB y reservas internacionales en su gestión es algo muy sobresaliente. Suele ser más sorprendente, cuando hasta los muchachos del FMI avalan el crecimiento económico de Bolivia.  Morales ha logrado, algo que algunos gobiernos de izquierda han fallado en hacer, manejar eficientemente la economía y en ese intento no ha dejado atrás a los de abajo.

A pesar de ello, los bolivianos mostraron tener otros planes para su presidente, en una sonora medida le recomendaron un retiro después del 2020. Pobre Evo, ya no le será más difícil superar los 14 años de Chávez, aunque lo puede igualar. Probablemente Ortega sea el de las riendas sueltas para romper tal hipérbole electoral. Es que te digo que la reelección es como el vino, que enriquece y enamora a todos. Nada más te digo que Correa, Bachelet, Dilma y Santos son solo algunos de los  incumbentes que ya han probado de ese néctar, que sin moderación puede ser negativo para la salud.

Ahora con todo y el resultado del referéndum,  eso no significa que Evo no tenga un plan B y coloque a un sucesor competente capaz de seguir sus líneas políticas.  Yo no voy a caer en la retórica izquierda o derecha, porque en esencia eso no fue lo que se jugó en el referéndum. Tocando el acordeón y revisando la historia de Bolivia, contra es comprensible que los bolivianos no estén acostumbrados a que su presidente dure tanto años en el poder.  Ha, Ha, Ha y eso que no te había dicho que el País tuvo cinco presidentes distintos entre  el 2000 y 2006.

Vale destacar que es una derrota que debilita a los muchachos de la izquierda. Primero fue Cristina, Correa se va ya mismo al igual que Evo. Dejando un espacio vacío de liderazgo en ese renglón político. Aquella primavera rosa, está pasando por una sequía electoral que podría cambiar el tablero político de la región latinoamericana.   Mientras tanto Macri quiere competir con Juan Manuel, por liderar a la derecha a la reconquista de la región. Aunque por lo que se ve los dos muchachones también son amantes del vino presidencial.

Entre más le damos un acercamiento al panorama político latinoamericano, nos damos cuenta que los votantes ya no andan montándose en camiones ideológicos, sino que tienen hambre de exigir y tener más. Para ver la política, tienes que ignorar tu fanatismo para ver con una visión clara la realidad de nuestros pueblos.