Quedan calcetas por aclarar

Era el tiempo exacto para que  el maratón comenzará. Evidente fue ver los Ansiosos y desesperados corredores  escuchar el ensordecedor sonido del pito. Entre las partes que corrían había un par de medias o calcetas que podían estar mal acomodadas. Aunque más tarde el corredor ofrecería una declaración sobre lo ocurrido.  Las calcetas resultaron estar bien  puestas,  pobres de aquellos que formaron una algarabía para desentonar al pobre Enrique.
México fue testigo de un ejemplo de rapidez gubernamental que ya muchos otros quisieran tener.  Todos estaban perplejos ante cual sería la respuesta de Los Pinos ante el preocupante problema de las medias presidenciales.   Enrique se creyó que era un máster de la velocidad y publicó un tweet revelador por demás tal como si estuviera dejando una huella en la historia. Resolvió la incógnita, al desvelar que el diseño de sus adorados calcetines pueden dar una  impresión contraria a estar bien puestos. No le tomó tiempo aclarar el calcetagate, una embolia mediática que acaricia el incalculable valor de la distracción .

Cuando el peso mexicano mira la ruta devaluadora no hay control de cambio que pueda hacer de un calcetín el producto más barato del mercado. Primeras planas para tal bobada significa la transformación de un Estado que está lejos de intentar ser funcional.  Lo gris de sus calcetas es que la Casa Blanca puede ser más oscura que clara o es que también se  aclaró velozmente tal polémica . No es el discurso fashion que arregla la desigualdad, aún el problema es grave cuando varios medios deciden irse al relajo y evaden  la realidad mexicana.

Prejuicios a los de abajo

Mientras los medios  le juegan la maquina al empedernido amante de los millones, la ignorancia ha hecho estragos por encima de la reverencia a los temas que se deben debatir con seriedd. No  ha pasado mucho  desde aquel trágico evento donde un joven entró a una Iglesia para depositar las balas intolerantes en los cartuchos de la tragedia. El tiempo de hablar sobre las repercusiones de ese momento ha ido decayendo hasta al punto de la no visualización mediática en torno al debate social y político que debe emprenderse para atacar sistemáticamente las aptitudes nefastas que encarnan los prejuicios raciales en Estados Unidos.
El punto central de la problemática es que carece de una mirada política por parte de las autoridades gubernamentales.  Más allá de las condolencias hay que reconocer que detrás de lo eclesiástico de la diplomacia doméstica debe estar lo concreto ,lo razonable y sobretodo el genuino interés por ayudar a las minorías a ser respetadas como se les garantiza en la Constitución.
Hay una manía inexorable de los pretendientes a la Casa Blanca que está más pega que cualquier éxito de música tropical. Todos saben que el uso del respeto al estado de derecho fue uno de los main topics que muchos republicanos decidieron abrazar. Lamentablemente son más los que acarician la carta magna para defender las enmiendas convenientes y obviar el lugar que poeticamente señalaron los redactores  sobre la igualdad de los ciudadanos ante la justicia. Mientras que los medios siguen atrapados en el virus informático ,veremos que los verdaderos issues  serán sesgados como algo incoloro que no merece cobertura.  A donde va a parar la sanidad mediática cuando el control de la ira de un candidato vale más en tiempo televisivo que la alegría cortada de un niño que clama por algo más que comida;tener derecho a la dignidad.

Un asunto que no tocan ni con una vara larga porque prefieren jugar al escondite con aquellos que les he difícil congeniar políticamente.  Por eso es que más allá del prejuicio racial hay que enarbolar el asunto político de la justicia racial que no es otra cosa que evadir la desigualdad en el tratamiento gubernamental sobre los ciudadanos.
Es obvio que la política es el determinante de la ansiada reforma al sistema carcelario y judicial de la nación norteamericana, pero sabemos que no hay tanta  pasión entre los dos partidos  para estudiarla en contraste con los habituales temas que entretienen las mesas de opinión de la televisión comercial.  Aunque no es la panacea del asunto,es un pequeño paso para entender que el prejuicio que percibimos en las calles   jamás se acabará mientras que el aparato institucional no vea con los mismos ojos  justos aq  a aquellos que miran abajo . Los mismos que cuaando van a la ciudad saben que el darwinismo es tal como se lo describieron en el salón de clases.