Deseos para América Latina en 2017

Para América Latina el 2016 ha sido uno bastante colorido y que ha marcado la batalla en el campo ideológico con varios cambios de gobiernos notables. Claro está la noticia central es los acuerdos de paz de gobierno de Juan Manuel Santos con las FARC-EP. Un suceso histórico que tuvo sus bajas cuando el pueblo lo rechazo, pero que tras ser enmendado salió más fortalecido al contar con apoyo de varios grupos que antes se oponían a lo contenido en ese pacto. Por eso no era de extrañar que Santos se convirtiera en segundo presidente latinoamericano en alcanzar el Nobel de la Paz.  Para Colombia el nuevo año será uno donde se pondrá a prueba si realmente en las montañas y los campos esas balas se cambiaran por los votos y la participación pacifica en el juego democrático.

Y hablando de movimientos revolucionarios no podemos dejar atrás el impacto de la muerte de Fidel Castro en Cuba y en la región. Aunque ya no estaba como presidente de la Isla , no había duda de que mantenía una influencia en el actuar político de su hermano como también en los países alineados al socialismo del siglo XXI como Venezuela , Ecuador y Bolivia. La pregunta será si Cuba continuara con sus ajustes económicos tras nueva relación con Washington. Aunque con Trump en la presidencia no creo que el Embargo se elimine y se proyecta un reversazo a las medidas amigables que ambos países habían acordado en los últimos anos.

Por otro lado hoy más que nunca vemos una región marcada por sus claras divisiones ideológicas que hacen difícil una mayor integración comercial. Triunfo de Macri en Argentina y la promoción de Temer en Brasil provocaron un terremoto en el MERCOSUR, donde se ha expulsado a Maduro y Venezuela. Aunque el chamo dice que confía en que con ayuda de Tabaré la cosa se arregle. Algo que dudo después del rifirrafe de palabras que se está tirando con Macri.

Al parecer Nicolás tendrá que dialogar en doble mesa, primero con la oposición y segundo con las panas de Argentina y Brasil. Y bendito que tenga cuidado con Temer, que según Dilma está que teme.

En el Caribe a pesar de lo bien que le va  a Quisqueya , tenemos a un Puerto Rico que pasa por un estado nefasto  financiero por la exorbitante deuda que tiene el gobierno. No por ello ya el Congreso de Estados Unidos le puso una Junta de Control Fiscal  que le resta poderes a la figura del gobernador. Según Washington, los integrantes de este cuerpo instaurado buscan auscultar y ordenar lo que tiene que hacer la Isla  para salir de la crisis.

En términos económicos vemos cierto retroceso en las perspectivas de crecimiento generales de la región. Danilo Medina continua llevando a República Dominicana a una robusta expansión en su economía, la CEPAL estima que este ano cierre con un 6 por ciento de crecimiento. Y por supuesto la consistencia de Perú como uno de los países emergentes con mayor éxito comercial, aunque todavía no iguala su auge con el progreso de los de abajo. Algo que el nuevo presidente ha tenido como prioridad. Ya veremos que ocurre con PPK. Bolivia sigue como la estrella en área financiera para los chicos de la izquierda. Evo Morales aun resiste los precios bajos del crudo y logra salvar los muebles. En su contra tuvo que el pueblo no acepta que se postule otra vez a la presidencia tras derrota en referéndum que buscaba darle permiso para hacerlo. Pero a pesar de ello el muchacho dice que no descarta usar cualquier herramienta para seguir guisando. Por cierto me dicen que Morales y Daniel Ortega se andan peleando por quien gobierna más anos.

El gran reto político es aprender a sentarse en una mesa, debatir y entender que por más diferencias que existan los de abajo deben ser la prioridad en cada decisión o acción que tomen.  Empezando enero, habrá una cumbre de la CELAC, una organización que reúne a todos los mandatarios latinoamericanos y caribeños. Ahí veremos mucha bulla y tiraera entre los distintos bandos.  Esperemos que en vez de serlo, sirva como una oportunidad para que la región explote de una vez y por todas su potencial. Esperemos que el capital de la informática y el enfoque hacia generar mayor valor agregado sea parte central de las discusiones que se den.  El 2017 ya de lejos se percibe como uno donde se van a provocar otros cambios, tal vez fisuras y hasta escenarios de incertidumbre si la violencia triunfa en ciertos países del continente.

Ojala llueva café diría Juan Luis Guerra, pues lo mismo quisiera que ocurriera con América Latina. Pero como nada es imposible, que arañas con corbata salgan reelectas no puede ser sorpresa.

Ahora les toca a ustedes decir que esperan del 2017 y comentar sobre el 2016

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Trump y la derrota del establishment

La subestimación de un candidato es tan importante que puede terminar siendo su clave para su Victoria. Cuando medios, analistas y varios políticos daban por dada una derrota de Trump la realidad fue que se les viro la tortilla. Recordemos que muchos se reían cuando bajando por las escaleras eléctricas de su rascacielos dijo que ganaría la nominación republicana.  Por eso es que el gran derrotado es el establishment político, que sufrió  cuando Jeb Bush perdió y ahora que manda  casi al retiro a una de sus mejores cartas de presentación

Como todo un maestro del marketing, uso su estatus de figura pública para capturar la atención de los medios con cada una de sus promesas. Recordemos aquí su promoción del muro, prohibición de la migración musulmana y su intención de no llevarse mal con el Kremlin.

 

Al convertirse en un candidato apolítico por su forma de expresarse y su rechazo a ser políticamente correcto le sirvió para ganarse adeptos desilusionados con el sistema. Esto lo posicionó como el rival correspondiente para competir contra una figura atada al establishment como lo es Hillary Clinton.

Gran parte del electorado que apoyo al presidente electo  se cansó de seguir escuchando las promesas de políticos que solo hablaban y no mostraban obras concretas. Como también el uso del Gobierno para hacer toda una carrera, solo cuenten los senadores con más 20 años en el Congreso. Y eso que no sumamos el escándalo de Benghazi y el mal manejo de correos electrónicos de Hillary Clinton bajo su labor como secretaria de Estado.  Sin contar también los correos filtrados por los muchachos de Wikileaks.

El fenómeno de su éxito es uno digno de estudio y reflexión por su trascendencia. Si lo vemos desde una óptica extrapolar no es una exageración que  sea parte de la ola conservadora encabezada con  Nigel Farage y el Brexit o con el ascenso paulatino de Marine Le Pen como figura política en Francia. Son movimientos con caras diferentes pero con ideologías milenarias que logran reaparecer en lugares donde hay un descontento general  con el sistema de gobierno.

El gran derrotado lo fue el establishment y una clase política que aún no sabe porque gano el magnate. Más ellas de señalar y denunciar los desaciertos y retoricas de Trump, no reflexionaron acerca de Hillary Clinton y su figura desfavorable.  El hecho de que muchos simpatizantes de Bernie Sanders no mostraran entusiasmo por la ex primera dama muestra exactamente el factor clave del triunfo de Trump.

Si, porque te podrá gustar o no sus discursos e ideas pero no podemos ignorar que gran parte de sus seguidores iban a sus mítines por ver algo fresco, autentico  y fuera del marco tradicional de la política. Notabas un entusiasmo y una entrega en el público que seguía al magnate, mientras que en el lado demócrata no existía esa éctasis como el que hubiera provocado candidaturas como la de Sanders o una Elizabeth Warren.

 

Cuando algunos minimizan el fervor y fogosidad en unas elecciones, no saben que sin ello un candidato no va a ningún lado. Un elector se siente desanimado cuando no siente una pasión y empeño por elegir a su candidato. En muchos casos para varios electores lo que motivaba a votar por Hillary era por el miedo a tener a Trump de presidente. Pero en si no era algo genuino  el deseo de verla presidenta.

 

Desde su inicio de campana maniobro como un maestro el marketing político y se apodero de su status de figura pública para llamar la atención del pueblo estadounidense.

Controversial, diferente, poco convencional y ensimismado con el juego de sus retoricas hoy Donald Trump es presidente electo de Estados Unidos.  Y otra vez demostró que es un maestro del marketing y que en política todo se vale siempre y cuando captures la atención del público a conquistar.

Hoy como nunca antes  el más grande teatro se abrirá en todo su esplendor para recibir a un actor que le excita salirse del libreto en una obra impredecible.

 

AMLO apuesta al mexicanismo

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AMLO busca la presidencia mexicana por tercera vez en elecciones de 2018

En momentos donde la figura de Peña Nieto está debilitada con su flamante reunión con Donald Trump, hay un muchachón que se las ingenió para ser el líder del mexicanismo político. Tomando la oportunidad de mostrar pecho y mollero López Obrador se las canto clarito a los muchachos del Wall Street Journal. Tras que el periódico denuncio que el mexicano no había puesto  varias viviendas en su declaración de bienes.

Y eso que también acusa al actual presidente mexicano de tener depresión. El hombre ya se cree experto en todos, con calma gente si es que lleva décadas corriendo a la presidencia. Pobre EPN que va a tener que mandar a Osorio Chong para que lo rete y no perder su orgullo ante el Peje.

Porque como todo se vale en política, el uso del teatro y la discordia son armas de cacería de voto.

Sabemos que posiblemente no haya demanda, pero el solo hecho de insinuarla y de promocionar al periódico como parte de la campana en su contra. AMLO ha logrado que la gente lo visualice como el candidato que busca defender el sentido político del mexicanismo. Bendito y es que la verdad el hombre quiere también agotar todos los recursos porque la tercera si sea la vencida.

Los últimos presidentes mexicanos se habían mostrado a fines con los tratados de libre comercio con Estados Unidos, así como lo fueron la firma del NAFTA y también su apoyo al fracasado proyecto del ALCA. Posiblemente López Obrador busque ser de nuevo un candidato de centro izquierda con una política de resistencia a negociar sin condiciones con los muchachos del Norte. Porque si hablamos de Zavala, ella ha mostrado ser la Hillary mexicana  por lo que sería “business as usual” con su amiga.  En el caso del PRI  y Osorio Chong las relaciones bilaterales serian igual que con EPN. Estamos en momentos donde el nacionalismo está recuperando su lugar en partes de Europa, tan solo mirar ascenso de Le Pen como prueba de ello. Claro que ese nacionalismo predicado a la francesa no es lo mismo que el mexicanismo  izquierdista de AMLO.

Hay un gran sector de los mexicanos hambrientos por defender lo suyo en lo económico y político, porque así como imponen y defienden con garras su cultura hay políticos que han cedido a no hacerlo con el poder que tienen.

Dicen que la cultura y el sentido de lo nacional a veces puede ser un factor clave en resultados electorales.

El hecho de denunciar a un diario estadounidense vuelve a levantar esa retórica de la izquierda de que el Plan Cóndor esta vivito y coleando. Y es que los episodios de Brasil le están ayudando a vivir de esa tesis que sostienen.

Pero en el caso de AMLO, eso no le funciona como puede ser al bando Correa-Evo , lo que si puede salirle bien es que conecte con la más profunda fibra mexicana y tratar de convencerlos de que es el único que puede ir de tú a tú con Trump o Hillary y no con un perfil condescendiente como Peña Nieto.

Esa apuesta al mexicanismo no es solo producto de la historia y cultura sino que es el oportunismo político en todo en su esplendor.

Ahora, una cosa es que siga apostando en grande y otra es que le funcione. AMLO esta entre los primeros dos candidatos con mayor probabilidad de vencer en las elecciones presidenciales ,pero como son las cosas cualquier mancha o despiste puede mandarlo a derrotero político.

Ya veremos si la azúcar MORENA será la que mande en los Pinos para el 2018 o es que Zavala se tira un Kirchner y llega con Felipe.

Bolivia y el dilema de la reelección

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De llegar a terminar su periodo de gobierno hasta 2020, Evo Morales se convertirá en el presidente con mas tiempo  al frente de Bolivia. (Foto: Getty Images)

¡Ay! Hablaron desde la elite, concentraron los discursos maniataron su propaganda y convencieron a los bolivianos de decirle No a Evo y su reelección.  Aun cuando el margen es estrecho, no hay dudas que hay un sentir de negación a la  no alternancia en el poder presidencial. Aquí más allá de ser el acostumbrado rifirrafe entre derecha e izquierda. Es la preocupación consciente y valida de que la presidencia se convierta más en una ocupación duradera hasta la jubilación.  Aunque Evo perdió electoralmente, aún queda por ver si tuvo una derrota política. Primeramente porque la oposición boliviana no ha mostrado unidad en colocar una estructura que pueda ser retante ante el oficialismo. Al contrario de la MUD en Venezuela, la derecha boliviana carece de elementos para buscar apoyo de sectores con algún descontento con el Gobierno.

Si bien la victoria del Sí, es la celebración de la oposición y los amantes de la alternancia. Evo pierde porque los escándalos de corrupción ya están pasando de ser una molestia a ser algo muy pesado para muchos bolivianos, y sumados a la campana exitosa de la oposición a  que la eternización del poder puede salir mal. Dos agentes fundamentales que marcan las razones del revés electoral del oficialismo.

Cuando ya Evo no podrá postularse de nuevo a la presidencia, su legado es evidente. La triplicación del PIB y reservas internacionales en su gestión es algo muy sobresaliente. Suele ser más sorprendente, cuando hasta los muchachos del FMI avalan el crecimiento económico de Bolivia.  Morales ha logrado, algo que algunos gobiernos de izquierda han fallado en hacer, manejar eficientemente la economía y en ese intento no ha dejado atrás a los de abajo.

A pesar de ello, los bolivianos mostraron tener otros planes para su presidente, en una sonora medida le recomendaron un retiro después del 2020. Pobre Evo, ya no le será más difícil superar los 14 años de Chávez, aunque lo puede igualar. Probablemente Ortega sea el de las riendas sueltas para romper tal hipérbole electoral. Es que te digo que la reelección es como el vino, que enriquece y enamora a todos. Nada más te digo que Correa, Bachelet, Dilma y Santos son solo algunos de los  incumbentes que ya han probado de ese néctar, que sin moderación puede ser negativo para la salud.

Ahora con todo y el resultado del referéndum,  eso no significa que Evo no tenga un plan B y coloque a un sucesor competente capaz de seguir sus líneas políticas.  Yo no voy a caer en la retórica izquierda o derecha, porque en esencia eso no fue lo que se jugó en el referéndum. Tocando el acordeón y revisando la historia de Bolivia, contra es comprensible que los bolivianos no estén acostumbrados a que su presidente dure tanto años en el poder.  Ha, Ha, Ha y eso que no te había dicho que el País tuvo cinco presidentes distintos entre  el 2000 y 2006.

Vale destacar que es una derrota que debilita a los muchachos de la izquierda. Primero fue Cristina, Correa se va ya mismo al igual que Evo. Dejando un espacio vacío de liderazgo en ese renglón político. Aquella primavera rosa, está pasando por una sequía electoral que podría cambiar el tablero político de la región latinoamericana.   Mientras tanto Macri quiere competir con Juan Manuel, por liderar a la derecha a la reconquista de la región. Aunque por lo que se ve los dos muchachones también son amantes del vino presidencial.

Entre más le damos un acercamiento al panorama político latinoamericano, nos damos cuenta que los votantes ya no andan montándose en camiones ideológicos, sino que tienen hambre de exigir y tener más. Para ver la política, tienes que ignorar tu fanatismo para ver con una visión clara la realidad de nuestros pueblos.

 

 

 

Bernie pone nerviosa a Hillary

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              Una ansiedad muy evidente está rodeando a la campana de Hillary Clinton, que no encuentra como detener el ascenso del muchachón socialista  que ya dejo de ser un candidato a ser un contendiente.  Los nervios están tan de punta que hasta han sacado anuncios para desprestigiar a Bernie Sanders y su posición  a favor de un sistema de salud con pagador único. Y no nos olvidemos de que ya Bill entro para ayudar su esposa para desbancarlo. No es sorpresa que haya tanta ansiedad para los Clinton, cuando en la última encuesta en el estado de Iowa, Don Bernie solo está a dos puntos de empatar la carrera. Y ni hablar de New Hampshire, donde ya se perfila una victoria para el muchachón.

              Cualquiera diría que esa primavera rosa de América Latina llego con atrasos a Estados Unidos. La izquierda que está en dificultades y en estado de autorreflexión en el Sur, ve que en el norte hay una posibilidad ya no tan remota, de que uno de los suyos llegue a la Casa Blanca.

                Si revisamos la historia, nos daremos cuenta que Hillary podría estar pasando por otro 2008, año en el que un joven senador de nombre Barack Obama, vino de atrás para vencerla en las primarias. No digo que pasara lo mismo, pero no hay dudas que Sanders ha roto con los esquemas y hasta los medios están tomándolo en serio, a pesar de que en muchos círculos hay temor a que no pueda vencer al nominado republicano.

                    La subestimación es un mal que agota la energía de una Hillary Clinton que refleja ya una erosión en la mente de muchos votantes. Los cuales creen que ya el País está cansado de su impresionante exposición en las esferas del poder. Corriendo con la misma suerte tenemos a Jeb Bush, otro chico en problemas con el fenómeno político Donald Trump. El pueblo estadounidense ya luce agotado de otra dinastía, porque en esencia entienden que esto aporta al status quo. Por tal razón, vemos que el ascenso de Trump en el lado republicano y Sanders en el demócrata representan el desespero por un cambio real y visible de las formas en que se hacen las cosas en el gobierno.

               No hay dudas que Clinton tiene el favor de los artistas de Hollywood y de muchos donantes con  bastantes billetes verdes, pero Bernie tiene algo que pocos políticos no tienen y eso es la originalidad, consistencia y autenticidad. Tres elementos que han sido fundamentales en su carrera política que comenzó como concejal. No es el típico político que cambia de posición para ganar votos, al contrario es aquel que se apega a sus principios por encima de sonar cool con el público.

                Pero más allá de eso, hay que ver los mítines de ambos candidatos para ver que los seguidores del socialista llenan estadios, lo que hacen parecer a los de Clinton una reunión de amigos.

               Cuando la palabra socialista puede sonar mal para algunos, en el Norte empiezan a verla como una opción para cambiar su situación política y económica. Todo puede pasar en política, nadie le daba ningún chance a que un señor con tales tendencias podría pisarle los talones a la que ya daban como la nominada de los demócratas. A menos de tres semanas para que comiencen  las primarias, la angustia y la ansiedad marcan los pasos de Hillary que ya no encuentra que hacer para frenar a un muchachón que ha encontrado la fuente de la juventud en su manera de llevar el mensaje.

Macri y las peleas que se avecinan


Con vino, barajas y con mucha algarabía Macri prepara sus cosas para instalarse en la Casa Rosada. La una vez llamada primavera rosa esta despintándose tras perder uno  de sus bastiones. El nuevo dignatario pareciera haber tenido su discurso triunfante preparado desde la preparatoria. Empezando con su compromiso de liderar a Argentina a nuevo modelo económico Macri se fue de remate y la cogió contra el MERCOSUR y el Gobierno venezolano. Un gobierno incompatible con las tendencias liberales del nuevo vecino que no teme hablar de diferencias, aunque al final estas puedan encadenar más que un rifirrafe en la región.

Cuando el balotaje argentino significo una victoria de la derecha, hay que entender que más que eso es la pelea necesaria del debate ideológico latinoamericano. Los muñequitos le cambiaron la vida a la izquierda. Venezuela se enfrenta a unas elecciones parlamentarias, que implican si Maduro tendría o no la mayoría en el Parlamento. De ser un resultado adverso, estaríamos frente a una derrota significativa para un gobierno que no cuenta con las credenciales que acaricia Macri.

Ni te hablo de las autoridades inglesas de las Malvinas, que ya ponen al sucesor de Cristina como un negociador “deluxe”

Mientras tanto varios opositores venezolanos han apoyado al nuevo chico argentino debido a su férrea posición de expulsar a Venezuela del MERCOSUR. Aunque ya Uruguay y Ecuador han descartado tal posibilidad, es sin duda un aperitivo de las recetas de Macri para dejar claro que Argentina va a bailar a la par con México, Perú y Colombia.

Lo que se vislumbra por el momento es que la integración podría estar debilitándose ,si las diferencias reinan ante un panorama político que pinta más un ejemplo clásico de pura fricción que a uno de fusión. Que malo que habrá que esperar meses para ver las caritas, los enfados y las rabieta  durante la cumbre de la CELAC, en Ecuador.

Con una Dilma en dificultades por un posible juicio político, hoy la izquierda está a prueba de demostrar si la ola progresista colapsó o es que solo pasa por una indigestión .Lo cierto es que a 10 años del ALCA, la pelea ideológica vuelve a coger candela. Hoy no sé quién va a enterrar a quien, pero advierto que habrá puños, machetazo, contra lonas y dormilonas por tal de agarrar esa pala que definirá la supremacía entre derecha e izquierda.

La realidad es que América Latina tiene el problema de no enfrentarse a sus propias interrogantes con sinceridad y seriedad. No le es práctico dejar que una fisura ideológica arruine la oportunidad histórica de emplear sus recursos para poner su bandera en el mundo. Ya es hora de adentrarse en el mundo y entender que para liderarlo se necesitan más que mollero o maquillaje, es voluntad y la valentía de pararse y enfrentarse de tú a tú sin perder la dignidad con la que una vez los libertadores mostraron  frente a Europa. La victoria de Macri afronta un dilema para muchos, pero es el rifirrafe ideológico que necesita la región para madurar y afrontar sus retos como colectivos y empezar a caminar con la frente en alto.