Temer y sus andanzas

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Michel Temer promete nuevas medidas para cambiar ruta de las finanzas del Brasil

 

Un año glorioso, dulce y sabroso le ha deparado al actual presidente encargado de Brasil. Un libreto digno de Hollywood fue su estrategia para serrucharle el palo a su diz que compañera Dilma. Digo porque si tú eres presidente no vas a coger a un desconocido de subalterno, aunque con los últimos meses ese compañerismo se fue abajo bien brutal. Y todo por tener el poder de legislación y dar estabilidad a su mayoría la ex guerrillera se puso ciega y puso a un ingenuo de vicepresidente que le sugirieron los partidos del ‘’centro’’ que eran necesarios para guisar en el gobierno.

Y el guion estuvo magnifico con un golpe contundente a los gobiernos de la primavera rosa. Sumado al posible efecto negativo en candidatura de Lula en 2018  el parlamento se la puso muy fácil al nuevo jerarca de los cariocas.

Como si fuera un relajo y con la cara hipócrita el parlamento brasileño le quito el poder  a Dilma Rousseff.  Un juicio que ya tenía veredicto desde el día uno y un suplente con un historial de escándalos y posibles manchas de corrupción. Aun cuando muchos debaten sobre si es constitucional o no la salida de la izquierdista, lo realmente interesante es la figura de Michel Temer y como el parlamento pudiera enfrentarse a otro juicio presidencial.

Cuando muchos pensarían que el muchachón iba a salir limpio, la verdad es que tiene un escándalo encima por señalamientos sobre posibles sobornos que le dieron a su partido para facilitarle la vida a una constructora encargada de  trabajar con hidroeléctrica de Belo Monte. Y como no olvidar a sus efímeros ministros que andan renunciando diz que por citas con la Justicia. Ay virgen y eso que prometía transparencia y relaciones de primera con el mundo.

Si te digo que eso de la presidencia es  como un juguete nuevo para  Temer. Y es que  fue a China para estrenarse en el G-20. Instalado en la sociedad comunista el muchachón se puso su gorra neoliberal y anuncio que lo viene es privatización y concesiones para reactivar la economía del  Brasil. Nada mal que allí estaba Macri para cuadrar mini cumbre sobre el arte de ignorar las protestas en las calles. Porque dicen que en las marchas lo ponen como que el Temer ese esta que teme.

Cuando las masas ya piden la salida del nuevo gobierno, la realeza del poder lo abraza y se viste como rey en la gran cumbre. Aunque todos sabemos que devuelta en casa sus vecinos no van a tender la mano tierna, sino velen a Evo o a Correa y su disgusto por lo de su amiga del alma.

 

A veces es mejor arriesgarte con los tuyos que apostarle a tus desconocidos. Pero como la locura del poder pone ciegos  a muchos, es  mucho mejor seguir arriba y darle pon a los vividores de la teta gubernamental.  Y como no va haber buscones en un gobierno que tiene la sexta economía mundial. De que hay chavos hay sino pregúntenle a los que se tumbaron unos milloncitos en la petrolera estatal Petrobras.  Porque en la mente dañadas de varios poli truquero  al parecer corrupción hay en todas partes y es un imposible pensar en transparencia total.

Cambiar por cambiar es caer en un absurdo como lo es el conformismo de votar por votar. Hoy Brasil se enfrenta a un pandemónium social con la lucha política por demostrar donde es que hay mollero. La izquierda le llama golpe y la resurrección del Plan Cóndor, mientras que la derecha apuesta que creamos que Brasil solamente tuvo un cambio constitucional. Si ambos dicen que  tienen razón, porque no les dicen a los brasileños que vayan a las urnas y respalden a su nuevo jefe de estado. Tú sabes por eso de la moda del referéndum revocatorio. Porque el que no tiene hechas no tiene sospechas.

 

 

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La izquierda se la juega en Brasil y Uruguay

Mañana será un día decisivo para América Latina por un lado se juega la reelección la presidenta brasileña Dilma Rousseff,mientras que el ex presidente uruguayo Tabaré Vázquez busca volver al poder. Un triunfo del liberal Aecio Neves pondría en jaque a un MERCOSUR que ha sido dominado por la izquierda suramericana. También representaría la vuelta de la derecha brasileña al guiso. Las encuestas pronostican un empate técnico en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales ,aunque se dice que Dilma tiene las de ganar,la mera posibilidad de una derrota sería un golpe duro para los gobiernos progresistas de la región. De hecho Neves ha sido muy crítico con la presidenta por sus relaciones con Argentina,Cuba y Venezuela. Sin mencionar que en un eventual Gobierno suyo las relaciones con Estados Unidos tendrían un mejor clímax. El Partido de los Trabajadores ha estado en el poder desde el 2003 con Lula y Dilma gobernando. A su favor está la reducción dramática de la pobreza en más de la mitad y los programas sociales que le han garantizado a los más pobres el acceso a una educación universitaria de calidad. En términos de política exterior el Brasil ha sido clave en los procesos de integración que se han venido gestando como la UNASUR y la CELAC. Sin duda alguna las relaciones con los países vecinos ha sido muy cordiales debido a las similitudes ideológicas que comparten entre sí. El pueblo brasileño tiene la última palabra en decidir sobre la continuidad de Dilma o la vuelta de una derecha que está loca de volver acariciar el poder. Es una elección cerrada,pero creo que al final de todo Dilma va a sacar su pasado guerrillero para decirle a Lula get ready for 2018. Vaticino el triunfo de la izquierda en Brasil porque creo que los sectores más pobres del Brasil ven con más confianza al actual Gobierno y temen que los programas sociales sean cancelados por el candidato derechista.
El escenario uruguayo es igual de cerrado, según las últimas encuestas Tabaré Vázquez debe ganar la primera vuelta ,pero su respaldo no le sería suficiente para evitar una segunda vuelta. He aquí donde la derecha puede aprovechar para hacer alianzas y desbancar a el partido de gobierno, Frente Amplio, que al parecer no corre con la misma popularidad que el presidente  José Mújica. El futuro presidente uruguayo deberá lidiar con reemplazar a un predecesor que le ha dicho lo que muy pocos políticos se atreven. Y es nada menos que decir la verdad sin ambages ni tapujos.
El panorama electoral está servido  sólo falta que los brasileños y uruguayos nos digan que pasará con sus respectivos gobiernos. La izquierda se juega mucho en Brasil y Uruguay. No resulta extraño que los chicos del Socialismo tengan el ojo pegao en Dilma,es y ha sido una pieza vital para los amantes de una izquierda que arropa a gran parte del mapa latinoamericano. La derecha no se queda atrás y piensa que Brasil puede ser el primero de muchos gobiernos de izquierda en perder el poder. No sé que pasará mañana,pero será una gran noche para la democracia.