Dilma saca su pasado para vencer

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        Dilma Rousseff

A veces las cosas del pasado son útiles para un futuro difícil. Ni hablar del uso en política y más cuando hay elecciones. Dilma saco su pasado guerrillero y con mano de hierro venció al liberal Aecio Neves, quien por poco le devolvía a la derecha la ilusión de volver a guisar en el Brasil. Con el 51 % la socialista asegura su reelección y también le pinto el camino a Lula para volver al poder. La victoria de Dilma lleva al Partido de los Trabajadores (PT) a 16 años en el poder. Brasil escogió entre dos modelos económicos distintos el liberalismo económico de la derecha representada por Neves y una socialdemocracia guiada por el PT y Dilma. Los avances de show en la reducción de la pobreza hacen que la figura de Dilma crezca más que las propuestas poco sociales de la derecha brasilera. Pero, más allá de eso, la derecha tiene un problema y es que no ha sabido capitalizar los problemas de seguridad del Brasil y mediante eso plantear un programa político viable para reducirla. Neves prefirió hacer denuncias sobre la corrupción y el gasto excesivo del gobierno socialista, resultaría patético de su parte al enfrentarse a una sociedad brasilera que se ha visto beneficiada por las políticas sociales del PT. Aun así hay que reconocerle que puso a temblar a muchos con la mera posibilidad de hacer creer que la derecha volvía al Brasil. Tan pronto se supo el resultado los amigos de Dilma brincaban de un solo pie, chaaacho Cristina, Evo y Maduro estaban culecos con la buena nueva que venia del Brasil. Mientras que la derecha seguía de luto por otra depresión causada por una ola zurda que no quiere ceder. Por lo menos estuvieron cerca, pero aún siguen sin saborear el guiso.
En el Bullpen
No ha comenzado el nuevo mandato Dilma, y ya se piensa en las elecciones del 2018, dicen que Lula esta aburrido en su casa y que quiere regresar a la presidencia, una apuesta a la que yo voy y pago doble. Y es que en América Latina está de moda la reelección, primero fue Evo, después Dilma y por ahí viene Tabaré Vázquez que quiere seguirle la máquina para volver a gobernar el Uruguay. ¿Qué hará la derecha latinoamericana para derrotar el avance de la izquierda? Una pregunta que aún no se contesta porque la respuesta es tan radical como su contraparte. Mientras tanto la izquierda tiene como reto transformar a la región en una economía productiva que no mire al pasado y que se las ingenie para ir a futuro como protagonista del concierto mundial.
Les invito a que comenten y recuerden que en Al Ritmo Político no hay discrimen ni censura porque la política real no se esconde se respeta y se debate.

La izquierda se la juega en Brasil y Uruguay

Mañana será un día decisivo para América Latina por un lado se juega la reelección la presidenta brasileña Dilma Rousseff,mientras que el ex presidente uruguayo Tabaré Vázquez busca volver al poder. Un triunfo del liberal Aecio Neves pondría en jaque a un MERCOSUR que ha sido dominado por la izquierda suramericana. También representaría la vuelta de la derecha brasileña al guiso. Las encuestas pronostican un empate técnico en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales ,aunque se dice que Dilma tiene las de ganar,la mera posibilidad de una derrota sería un golpe duro para los gobiernos progresistas de la región. De hecho Neves ha sido muy crítico con la presidenta por sus relaciones con Argentina,Cuba y Venezuela. Sin mencionar que en un eventual Gobierno suyo las relaciones con Estados Unidos tendrían un mejor clímax. El Partido de los Trabajadores ha estado en el poder desde el 2003 con Lula y Dilma gobernando. A su favor está la reducción dramática de la pobreza en más de la mitad y los programas sociales que le han garantizado a los más pobres el acceso a una educación universitaria de calidad. En términos de política exterior el Brasil ha sido clave en los procesos de integración que se han venido gestando como la UNASUR y la CELAC. Sin duda alguna las relaciones con los países vecinos ha sido muy cordiales debido a las similitudes ideológicas que comparten entre sí. El pueblo brasileño tiene la última palabra en decidir sobre la continuidad de Dilma o la vuelta de una derecha que está loca de volver acariciar el poder. Es una elección cerrada,pero creo que al final de todo Dilma va a sacar su pasado guerrillero para decirle a Lula get ready for 2018. Vaticino el triunfo de la izquierda en Brasil porque creo que los sectores más pobres del Brasil ven con más confianza al actual Gobierno y temen que los programas sociales sean cancelados por el candidato derechista.
El escenario uruguayo es igual de cerrado, según las últimas encuestas Tabaré Vázquez debe ganar la primera vuelta ,pero su respaldo no le sería suficiente para evitar una segunda vuelta. He aquí donde la derecha puede aprovechar para hacer alianzas y desbancar a el partido de gobierno, Frente Amplio, que al parecer no corre con la misma popularidad que el presidente  José Mújica. El futuro presidente uruguayo deberá lidiar con reemplazar a un predecesor que le ha dicho lo que muy pocos políticos se atreven. Y es nada menos que decir la verdad sin ambages ni tapujos.
El panorama electoral está servido  sólo falta que los brasileños y uruguayos nos digan que pasará con sus respectivos gobiernos. La izquierda se juega mucho en Brasil y Uruguay. No resulta extraño que los chicos del Socialismo tengan el ojo pegao en Dilma,es y ha sido una pieza vital para los amantes de una izquierda que arropa a gran parte del mapa latinoamericano. La derecha no se queda atrás y piensa que Brasil puede ser el primero de muchos gobiernos de izquierda en perder el poder. No sé que pasará mañana,pero será una gran noche para la democracia.

Dilma y las elecciones de Brasil

El teatro político brasileño  ha sido un paraíso para la izquierda en los últimos años, pero parece que las elecciones de octubre podían cambiarle la suerte. La presidenta Dilma Rousseff ha tenido problemas de apoyo en el último año tras las protestas contra el Mundial y la subida en el precio del transporte público . Aún así lo mejor sería que saliera reelecta porque una victoria de la oposición podría ser un atraso en derechos que ha venido el pueblo ganando. La izquierda brasileña ha  guisado en el gobierno  desde 2003 en parte por  bajar los niveles de pobreza y pelear con el desempleo.Pero, el pueblo está molesto por la corrupción en el gobierno y ha apuestos en dificultades al actual gobierno .  La vuelta de la derecha a Brasil cogió fuerza cuando la ex aliada del oficialismo, Marina Silva, se proclamó candidata presidencial del PSB tras la muerte de Eduardo Campos en un accidente aéreo. Antes de su muerte la actual presidenta era una línea para arrasar en las urnas, pero Marina le puso turbo a las cosas y ya las encuestas  le dan un empate técnico con la presidenta. En la política todo se vale y más cuando hay elecciones de por medio, así que Dilma tuvo que hablar con Lula para que la sacara los trapos sucios a su ex ministra.  Lula que está loco por volver a la política no tardó en hacer un media tour por todo Brasil para cuidar sus habichuelas. Los aliados de la izquierda brasilera tiemblan cada vez que sale una encuesta, es que saben que su guiso puede acabarse, en especial para el gobierno inmaduro de Maduro .Mientras la izquierda se come las unas ,en Washington están culecos con Marina porque saben que ella es una aliada.

El debate electoral se mueve por la economía, pobreza y seguridad. A Marina le encanta cuando llega la economía, porque aquí puede jactarse y criticar el pobre trabajo del Gobierno en levantar las finanzas del país. Dilma está asustada porque sabe que Marina no es cualquier política, ella viene del barrio y sabe llegar al pueblo, esa conexión con los cariocas molesta a la socialista. Lo que no saben los brasileños es que los empresarios que están detrás de Marina no son muy amigos de los pobres como ella dice ser. Sin dejar pasar que  los que están en el bullpen de la derecha son los mismos que gobernaron y dejaron en la pobreza  a millones de brasileños. Viejos lobos con nuevas marionetas, una tradición política que en Brasil no es la excepción. La amenaza que preocupa es que de ganar Marina se eliminarían los programas sociales, algo de que el oficialismo hará arder la tiraera politiquera . Pobres izquierdistas  tienen terror de perder Brasil, tal parece que Dilma tendrá que sacar su pasado guerrillero para sacar a la Marina que le acecha.