¿ Quisqueya por Leonel o Danilo?

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No hay mejor recompensa para un político que su reelección, el problema es que a veces no es tan fácil llegar a ella. En República Dominicana se tiene el dilema político que puede provocar una gran división en el partido que ha guisado el poder desde hace 15 años. El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) se encuentra arrinconado entre aquellos que pretenden modificar la Constitución para permitir la reelección consecutiva, en favor del presidente Medina, mientras hay un sector que la rechaza en aras de que  Leonel Fernández aspire una vez más al poder. No hay duda alguna que Danilo ha tenido un gobierno bastante aclamado por los dominicanos, en especial su labor en las mejoras al sistema educativo a nivel estructural. Posiblemente Leonel diga que es injusto que Danilo sea candidato para otro periodo seguido, mientras que él tuvo que esperar un término para poder aspirar de nuevo. Vaya bayoya política, claro está ambos triunfarían en una eventual elección contra el debilitado PRD. En verdad el juego político de Quisqueya está en manos del PLD, el que salga de candidato presidencial de allí, tiene en bandeja de plata la victoria, en parte al crecimiento económico que han logrado sus gobernantes en combinación con la falta de un liderazgo opositor serio que pueda hacerle frente. La reelección no es nada terrible, siempre cuando se lleve con todas de la ley. El mejor remedio para ello es un mandato revocatorio donde el presidente sea a puesto a prueba en la mitad de su periodo. Así tendríamos una democracia mucho más justa y representativa de los intereses del pueblo. Sea consecutiva o en alternancia, lo que debe preguntarse el Congreso Dominicano es si va a tener la valentía de incrustar en la posible enmienda un garante como la herramienta de la revocación del poder vía electoral. Vaya revuelta del PLD ¿Podrá una disputa entre Leonel y Danilo costarle la victoria? Es algo que solo los dominicanos sabrán, por lo pronto sería mejor políticamente hablando que Leonel cediera sus intereses por el bien de su partido para demostrar que por encima de todo hay un colectivo que manda sobre el individualismo.

Las reformas de Bachelet en un Chile desigual

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Palabras más, palabras menos, pero al fin Chile se quita de encimas un par de vestigios productos de la era de aquel flamante muchachón llamado Augusto. Justicia electoral, algo con que no congeniaba mucho Don Augusto, pero que Bachelet en un intento no tan radical, pero decente logra cancelar el sistema binominal donde que solos los partidos grandes tenían una ventaja bárbara sobre las minorías. Ahora con la nueva reforma los partidos pequeños no tienen la necesidad de aliarse para tener el ranking popular para alcanzar curules en el Congreso. Aunque vale mucho eso, lo mejor de las reformas de Michelle fue que la mercantilización de la educación  publica será un aspecto del pasado.  En el 2016, año en que se deroga la educación del lucro por la educación gratuita, los chilenos van experimentar la oportunidad, independientemente de su clase social, de un verdadero acceso universal y justo a lo que es la educación superior.

La educación de un país, siempre debe estar en el tope de las prioridades de cualquier gobierno serio, porque aun cuando América Latina ha tenido un crecimiento económico sostenido  no ha podido cimentar ese progreso de manera palpable y adecuada en la inversión en la pedagogía. Más allá de la pedagogía, está la parte de lo tecnológico y científico, algo en que los gobiernos no han puesto tanta atención como lo hacen a diario para criticar los asuntos del otro. Chile hace un avance con estas dos reformas, pero aún falta mucho para acelerar el proceso contra la desigualdad, algo que no se limita a Salud, educación y economía, es un elemento que involucra la oportunidad suprema de ser ciudadanos de primera clase en una sociedad que valore los derechos fundamentales que fomentan la buena calidad de vida.

Es cool tener crecimiento económico, pero con un país con un promedio salarial mensual de $450, no es tan admirable tal ecuación desequilibrada. Chile sigue siendo uno de los países más desiguales de América Latina y a pesar de reducir la pobreza se queda estancado en disminuir la concertación de la riqueza entre los ricos y pobres.

Muy poco se lograra si no se elimina la constitución actual, que fue redactada con las manos del engendro de General, que todavía hoy hay políticos que tienen la bravura de elogiarlo por su carácter. La verdadera reforma que va acelerar la injusticia chilena, será cuando el Gobierno se deje de paños tibios y traiga la buena nueva de que va a hilvanar una nueva constitución donde el pueblo tenga voz y voto, para así ponerle punto final al letargo de la barbarie producida por aquel infame dictador.